La informalidad organizacional como proceso de transformación

La informalidad abarca fenómenos de acción y transformación de la empresa que no están limitados por las funciones “esperadas” de la organización. Es decir, el término no se limita a un significado peyorativo que podría incluir la falta, falla u omisión de un proceso. Siguiendo una línea semántica unilateral se presentaría a la informalidad sólo como una antítesis de la formalidad; misma que este artículo busca reconfigurar para ampliar sus valores y marcar su importancia para la modernización.

 

Al analizar la concepción de la informalidad es imposible no relacionarla con ciertos procesos sociales y artísticos cuyos esquemas de acción siguen líneas poco ortodoxas para la mirada de una formalidad burocrática (establecida como un orden utópico de estabilidad). Bajo esos ojos, se percibiría al comportamiento humano como un proceso irracional, accidentado y poco práctico. Sin embargo, es bajo dinámicas de dicha naturaleza que los procesos de ideación y creatividad cobran mayor fuerza; incluyéndose así en dinámicas de innovación y estudios de usabilidad contemporáneos. La informalidad entonces crea posibilidades al omitir la presencia de la formalidad en ciertos espacios de trabajo, dando pie a un contexto de trabajo donde nuevos productos y servicios pueden surgir como conceptos.

 

Pero para darse un proceso de innovación siempre es necesaria la inclusión de un factor creativo, mismo que es difícil de programar o guiar de acuerdo al contexto. Ese contexto se conforma por diversos aspectos de la cultura organizacional, que podrían promover o eliminar la posibilidad de la comunicación fluida entre los colaboradores y por lo tanto hacer que la informalidad nunca obtenga el valor que se describe en la lectura.  Los estudios de Mayo, identifican una preocupación esencial sobre la falta de humanismo en las organizaciones que provoca esa falta de comunicación. De manera puntual, esa preocupación deriva de la ruptura de los lazos sociales esenciales que provocaba la modernidad en los trabajadores. Una modernidad característica de las civilizaciones industrializadas y su búsqueda de pautas de optimización por encima de las personas.

 

Sin embargo la noción de Mayo y los efectos de esa modernidad no fueron procesos

“nuevos” y limitados a ese autor, pero su acercamiento a la desintegración social sigue vigente; y que siguió siendo objeto importante en los movimientos de la primera y segunda revolución industrial. La búsqueda fallida de ese estado de bienestar por las sociedades industrializadas y las disparidades que provocaban fueron también motivo de burla dentro del cine de Chaplin en su película “Tiempos modernos” en 1932.

 

Pero según algunos autores esas revoluciones no surgen de manera espontánea sino que se convierten en una sumatoria de múltiples fenómenos sociales y políticos derivados de la búsqueda de riqueza y “estabilidad económica” antes de la primera guerra mundial.

 

Por otra parte, centrándose en el individuo Mayo marca tres tipos de comportamiento: Lógico, de discriminar y juzgar libremente; ilógico, como reacción condicionada por lo social; e irracional, que carece de sentido al compararla con las otras dos. Siendo comportamiento ilógico aquel que se abarcara la disciplina y el irracional aquel que se limitara a individuos con trastornos psicológicos. Su clasificación comparte algunas características con la división de Freud entre el “Yo”, el “super yo” y el “Ello”.

 

Por otra parte, para Roethlisberger y Dickson (1936) la organización se divide en estructuras binarias, diferenciando tres niveles: El primero, por la organización técnica y la humana; el segundo, parte de la organización humana que se bifurca en social e individual: y la tercera, entre organización formal e informal. Además de describir cuatro lógicas en el sistema: costo y eficiencia (dentro de la organización formal),  sentimientos (dentro de la informal) e ideológica (valores presentes en todas las anteriores). Bajo este esquema podemos decir que si los sentimientos atañen a la informalidad, es ese factor humano la que la constituye y le asigna características en dos niveles de interacciones según Barnard (1938): El primero como serie de condiciones mínimas para la acción conjunta como costumbres, hábitos y actitudes. El segundo como resultado de la organización formal (sistema conscientemente coordinado) y que orienta sus recursos de comportamiento. Pero por lo que se menciona en la lectura podemos concluir que la informalidad condiciona la construcción de la organización formal y después vuelve a ser parte importante de sus constructos internos.

 

La informalidad entonces permite que exista una comunicación dentro de un canal más veloz y abierto que alentaría a la empresa si se manejara formalmente. Además, sirve de escudo mediador entre el sistema de autoridad de la organización y los derechos del individuo.

 

A partir de todas las premisas anteriores, Montaño establece que hay una diversidad de la informalidad en distintos acontecimientos:

  1. Modifica sustantivamente el comportamiento de individuos en observación
  2. Representa simbólicamente un substituto de lo social
  3. Constituye una premisa de la organización
  4. Representa un mecanismo de defensa
  5. Representa un mecanismo de colaboración
  6. Expresa en términos metafóricos el nivel de interacción entre diversos ámbitos sociales.

 

Para concluir, Montaño utiliza la informalidad para establecer el uso de una metáfora para representar a las organizaciones como espacios de interacción de distintas naturalezas. Comparando estructuras positivas en la familia, los amigos y la iglesia; estructuras negativas con la prisión (incluidos el esquema del sistema, la máquina, el teatro) y uno neutral, donde están el organismo y la cultura. Así, los colaboradores de una empresa se comportan y se mueven dentro de estos círculos tomando diferentes personalidades, aspecto esencial del pluriculturalismo y la multiplicidad de identidades del hombre posmoderno que autores como Michel Maffesoli incluyeran en sus estudios y que son importantes para la construcción del episteme que definiría Foucault pero aplicada a la concepción personal de la empresa en cada época y cómo podría incluir los aspectos informales en su identidad.

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