Racionalidad Limitada en la obra de Herbert Simon

La noción de la racionalidad en el estudio de Simon implica un análisis a lo relativo del término en el contexto de los medios que utiliza para ejercer sus decisiones. En particular, en este capítulo de su libro el análisis se focaliza en el ambiente de la decisión, las variables de la elección y sus consecuencias.

 

Simon describe que la racionalidad está inmersa entre los fines, que entiendo como los objetivos de la empresa a diferentes plazos; y los medios, como las fuerzas de trabajo, estrategias o estructuras administrativas que se “crean” para obtenerlos y compara estos últimos con los músculos de un individuo cuando tienen la capacidad de alcanzar una meta particular. Sin embargo, no siempre existe una relación clara en el actuar de esos medios y que muchas veces se ve afectada por una falta de jerarquía entre ellos o por su falta de especificidad en cuanto a la definición del fin que persiguen. Esto tiene como consecuencia una racionalidad, descrita por Simon, como incompleta.

 

Por otro lado, se describe que una decisión particular de un medio para alcanzar un fin puede limitar decisiones futuras y que por otra parte, la elección de medios alternativos debería de estudiarse a profundidad para saber que tomamos la mejor decisión. Del mismo modo, existe una integración de nuestras decisiones con el factor tiempo  y los costos que cada una de ellas implican en un plano personal y organizacional. Por otro lado, la organización esta compuesta de varios individuos que a su vez tienen distintos comportamientos alternativos y sus funciones como proceso a largo plazo puede bocetarse como una “estrategia” y entonces una decisión racional debería considerar la mejor de ellas en cuanto a las consecuencias que derivarían de la misma. En este punto de la lectura la descripción de Simon pareciera estar describiendo algunas características que tienen hoy en día la planeación estratégica y la simulación; aunque al definir que deben conocerse “todas” las consecuencias posibles, también implicaría un proceso de construcción de las mismas de forma esquemática como en un diagrama de relaciones para poder analizarlas. Así divide la tarea de la decisión racional en tres pasos:

 

  • La enumeración de todas la estrategias
  • La determinación de todas las consecuencias
  • La valoración comparativa de las serie de consecuencias

 

Por otro lado, retomando el papel de la temporalidad de la decisión, Simon describe las diferencias de tomar un camino que tiene consecuencias o implicaciones permanentes en relación a aquellas que aún puede tener consecuencias que afecten a la organización con mayor profundidad. Relacionado con esto, habla de la función del conocimiento en el proceso de toma de decisiones haciendo una distinción entre un problema de descubriendo científico, que de cierta forma esta limitado por condiciones hipotécicas que aquel problema práctico que deberá tomar en cuenta mucho más ramificaciones derivadas de una decisión y en mi perspectiva personal, con una limitación de tiempo y recursos mucho más marcada.

 

Simon también describe algunas diferencias con respecto al comportamiento de un grupo en contraste con una toma de decisiones personal. En este caso, una de las variables más importantes es el objetivo de cada una delas partes, siendo que la opción de planificar y organizar tiene una función más allá de la administración práctica, ya que debe permitir al grupo una preparación futura mediante el establecimiento de expectativas, para lo cual debe haber un proceso activo de comunicación, que define como “coordinación” y que sólo existiendo esta se pueda llegar a la “cooperación” entre los actores para lograr un fin determinado. Que aunque podría parecer un panorama diferente al que presentan a dos individuos en competencia, por el reajuste consecutivo de sus comportamientos, ambos tienden a provocar diferentes tipos de inestabilidad. En este sentido, si existe una coordinación de comportamientos entre las partes, ambas podrían alcanzar la “mejor posibilidad” pero la falta de un conocimiento general de todas las alternativas es la que limita a los sistemas cooperativos y resta decisión al individuo.

 

En este caso, las aportaciones de Simon están alineadas con las teorías del mapeo difuso cognitivo (Bachhofer, 2009) que buscan analizar sistemas en cuanto a las relaciones que se presentan entre sus componentes; que bien puede aplicarse a los individuos de una organización para establecer sus niveles de influencia y su jerarquía más allá de la estructura organizacional y con ello plantear cómo diferentes tipos de escenarios donde un evento puede traer diferentes consecuencias. Como ejemplo de ello se puede considerar el estudio de los ecosistemas, donde la introducción o desaparición de una especie tiene en todas las demás, al estar interconectados de manera “difusa”. Esta herramienta o concepción puede ayudarnos a identificar las consecuencias de una decisión y asignarles “los valores” de los que habla Simon para elegir una sobre otra.

 

Finalmente, si estas herramientas o perspectivas permiten que una organización comparta un conjunto intersubjectivo de valores con respecto a una problemática, podría justificarse con mayor claridad el por qué de la toma de decisiones. Todo ello dentro del marco social que la empresa construye en su cultura organizacional. Los procesos de toma de decisiones también se relacionan con la memoria, la experiencia de los individuos y sus hábitos en relación con los estímulos que recibe, siendo éstas las últimas definiciones descritas por Simon en este capítulo y por las que termina por concluir que el conocimiento y su fragmentación limita en general la racionalidad del individuo y por consecuencia la de la organización.

 

 

 

 

 

 

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